Amigos del thinking

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿El fin del trabajo?

¿El fin del trabajo?
Es una tentacion recurrente, pero no por ello cierta.

¿El fin del trabajo?

Tras cinco años de crisis económica y hallándonos a las puertas de los seis millones de parados, es normal que resurjan los mismos miedos y las mismas supersticiones que siempre suelen abatir a las sociedades occidentales en momentos de depresión. Los ciudadanos, incapaces de vislumbrar luz alguna al final del túnel, comienzan a plantearse si en verdad existe tal luz o si, por el contrario, no estaremos cayendo por un pozo sin fondo.

En materia laboral, tales temores se materializan en la cada vez más difundida idea de que existe un excedente de mano de obra en España que será incapaz de encontrar ocupación en el mercado de trabajo. Por decirlo en pocas palabras: en este mundo nuestro, gustan de decir los sindicatos, sobra gente, por lo que deberíamos proceder a redistribuir entre todos el escaso trabajo (verbigracia, reduciendo la jornada laboral).

Tales miedos, empero, no son nada nuevos: los mercantilistas entre los siglos XVI y XVIII ya se mostraban espantados ante un exceso de producción interna que jamás podría venderse y que dejaría en el paro a miles de personas; Malthus y Sismondi en el siglo XIX también lanzaron serias advertencias de que el gasto en consumo podía ser crónicamente insuficiente para emplear a todos los trabajadores; Marx, años más tarde, acuñó el descriptivo término del "ejército industrial de reserva" para referirse a las masas depauperadas e inocupables que tendía a generar el capitalismo; y Keynes, durante los años treinta del siglo pasado, pretendió haber demostrado que un mercado libre podía alcanzar el equilibrio condenando al desempleo a una parte importante de sus trabajadores.

Pero una vez tras otra, quienes buscaban inocularnos el miedo al fin del trabajo se equivocaron. El capitalismo siguió generando riqueza y el empleo siguió abundando allí donde los mercados no estaban asfixiantemente regulados. ¿Será la actual crisis una excepción? No, por una razón económica muy sencilla: el trabajo no es un fin sino un medio para satisfacer nuestras necesidades. En la medida en que los seres humanos no tengan cubiertos todos sus propósitos vitales, seguirá siendo menester trabajar para fabricar aquellos bienes y servicios que necesitan.

En este sentido, el capitalismo es sólo una manera de organizar eficiente y pacíficamente todas las relaciones humanas –incluidas las laborales–, de modo que cada uno pueda dedicarse a producir no todo aquello que necesita para sí mismo, sino aquello en lo que es más eficiente y que resulte de mayor valor para los demás. Es decir, aunque todos necesitemos comida, no hace falta que todos la produzcamos, sino que basta con que algunas personas se especialicen en elaborarla y procedan a intercambiarla por las otras mercancías que, con mayor pericia, fabriquen el resto.

El problema de la crisis actual no es que el trabajo se haya acabado, pues sin duda alguna todavía subsisten en todos los ámbitos –alimentación, tecnología, salud, formación, ocio, etc.– muchas necesidades humanas que no han sido satisfechas y que podrían serlo incrementando su producción mediante el trabajo. El problema de la crisis actual es que esa adecuada y proporcionada división del trabajo propia del capitalismo ha sido distorsionada y adulterada durante toda una década como consecuencia de las artificiales expansiones del crédito gestadas por el monopolio público de la Banca central, y ahora toca arreglar el entuerto.

Véase un ejemplo: en el año 2007 había más de dos millones y medio de personas trabajando en la construcción que probablemente deberían haber estado ocupadas en otras industrias como las orientadas a la exportación. Hoy toca trasladarlas de un lado a otro, mas todavía carecemos de un tejido exportador lo suficientemente amplio como para reabsorber a esos varios millones de personas. Toca, pues, levantarlo, para lo cual necesitamos enormes volúmenes de ahorro con los que financiar tamañas inversiones privadas.

Si alguien piensa que, en cambio, el problema del desempleo se solucionaría eliminando a seis millones de españoles, sólo tiene que acudir a las estadísticas de paro de 1994: pese a que en España había siete millones menos de personas, la tasa de desempleo era calcada a la actual. No es, pues, que las ocupaciones laborales se hayan agotado para siempre y que sobren personas en un mundo superpoblado. Al revés, cuanta más gente seamos, más podremos enriquecernos profundizando en la mutuamente beneficiosa división del trabajo. Para ello sólo necesitamos reorganizar nuestro aparato productivo, a saber, sólo necesitamos tiempo, ahorro y libertad. Todo lo contrario, por cierto, de lo que con tanta pasión como desacierto predica la izquierda sindicalista durante estos días. No escuchemos sus cantos de sirena pues, en tal caso, terminaremos estrellándonos contra las rocas de su obstinación liberticida.

Mas bien afirmemos que el hombre fue creado para trabajar, y sólo se realizará como persona en la medida en que pueda ejercer una actividad. que dicho sea de paso, no tiene por que ser remunerada, o bien o mal pagada. Nunca la dignidad del trabajo se midió en términos crematísticos.



Fede

viernes, 13 de abril de 2012

Variedad y elección, las claves del éxito en motivación

Variedad y elección, las claves del éxito en motivación

Variedad y elección, las claves del éxito en motivación.

¿Por qué a la hora de motivar a la plantilla, las empresas no tienen en cuenta los diferentes perfiles de los empleados? "Tan variadas como las formas de tomar un café, tienen que ser los premios en los programas de incentivos "- afirma Óscar Massó, director de Comunicación y Marketing de Sodexo Soluciones de Motivación - "cada persona se siente motivado ante una cosa distinta por lo tanto, el café para todos ya no sirve". Este es el cuarto consejo, de un total de 10, que ofrece Sodexo para implantar un plan de incentivos con éxito en su web Fórmula Impulso. A través de 10 video-consejos de alrededor de un minuto, se puede descubrir cómo aumentar los resultados de la empresa casi un 50%, cómo mejorar el rendimiento tanto individual como el de los equipos y cómo conseguir incrementar el compromiso de los empleados.


Para alcanzar esto, lo único que hace falta es impulsar la motivación en la empresa de la forma adecuada. Los planes de incentivos ayudan a las compañías a conseguir sus objetivos mediante:

1.El reconocimiento interno: premios a los empleados por cumplimiento de objetivos.
2.La motivación interna: regalos a los trabajadores por logros extraordinarios.
3.La motivación externa: incentivos para los equipos de ventas, distribuidores, etc.
4.Fidelización: planes de puntos, promociones, concursos…

¡No al café para todos!


En este consejo, que Sodexo ofrece a las empresas en el mes de abril, se quiere ayudar a las compañías a alcanzar la mayor satisfacción con los planes de incentivos. Para ello, una de las claves de estos planes es la posibilidad de elección por parte del premiado. "Poder elegir la recompensa por nuestro trabajo es lo más motivador que existe y asegura el éxito de cualquier plan de incentivos" comenta Blanca Benito, responsable de Soluciones de Incentivos y Fidelización de Sodexo.

Las cifras

Según la última investigación realizada por el Instituto Ikerfel para Sodexo Soluciones de Motivación, una de cada tres empresas participantes en este estudio afirmaban realizar acciones de incentivos internos a toda la plantilla y centradas tanto en acciones puntuales como en el cumplimiento de objetivos. Normalmente, son los departamentos de Recursos Humanos los que gestionan los planes de incentivos en el caso de empresas de más de 100 empleados, y la Dirección General, para empresas más pequeñas.

Del total de empresas encuestadas, el 32% aseguró realizar acciones de motivación entre sus empleados. Los regalos más habituales en especie son los viajes y estancias en hoteles, para empresas con más de 100 empleados, y formación, en empresas más pequeñas.

El presupuesto medio anual para acciones de incentivos se sitúa en torno a 26.635 euros.



miércoles, 29 de febrero de 2012

Homenaje a Steve Jobs

Homenaje a Steve Job

Homenaje a Steve


Cuando se acaba el primer MWC de Barcelona sin la sombra del gran Jobs, me asalta una idea que no me puedo callar: si hay tantos que adorábamos a Steve por su talento creativo y las capacidades de sus maquinas, ¿No tendriamos, los que creemos en Dios, que quedarnos anodadados al contemplar cada dia ese hardware llamado hombre con su sitema operativo inherente llamada vida?

Yo soy el primero que me quedo maravillado cada vez que arranco mi ipad y sin tener que hacer una conexion a redes de esas que otros aparatos hacen tan complicadas, ya estoy navegando, viendo mi correo o disfrutando de alguna ingeniosa aplicación fashion. Pero si no tuviera la configuración de fábrica que Dios me instaló, todo sería vano. Y Tambien soy de los que se queda con la boca abierta cuando disfrutas los tipos de letras y el estilo de todo el mundo apple. Pero que nadie me niegue que el mejor Mac Pro no le hace sombra una de esas chicas de pasarela que arrancan nuestra laudes al creador de una forma tan entusiasta como sincera.

Y es que necesitamos un nuevo renacimiento. Volver a colocar al hombre en el centro de nuestra atención. No para explotarlo, ni para usarlo como una máquina más, sino para entusiasmarnos observándolo. Aunque emulemos en virtual sabremos diferenciar el original de la copia. Sin royalties ni patentes. Con el codigo fuente abierto de par en par.


Asimov inventó las leyes que deben regir las máquinas para evitar la destruccion del hombre, pero los diez mandamientos evitaron su autodestruccion muchos siglos antes. Y mira que lo hemos intentado en la ultima centuria con todas nuestras fuerzas. Pero se ve que no se trata de un consumible autodegradable. Y aunque este comienzo de milenio, no nos augura mejores perspectivas. Quiza sean las maquinas las que nos acaben llevando de nuevo al hombre. Ahora redimido de todas sus limitaciones por unas maquinas que poniendose en el altar que les henos forjado, nos entretengan, eduquen y ayuden.


Llegar a ese nuevo renacimiento asombrandonos de los detellos de algunos hombres que han sobresalido por su inteligencia, capacidad de emular la belleza o simplemente por que reinventaron el poder creador, es un buen camino.


Gracias Creador por tanta supermaquina. Y un recuerdo muy especial para ese otro creador tan grande auque con minúscula por todo lo dicho.


Ojala muchos adoradores de trastos podamos ajustar nuestro software para ver el hombre 2.0. No en su version social sino en version original, sin subtitulos ni distracciones. Y mientras tanto a entrenarnos con los juguetes que nos ha dejado en herencia el amigo Steve. Ole Steve Jobs y viva la madre que lo programó.

¿Será que a base de jugar a la wii ya no habra muertos por balas? O que ese paraiso llamado internet nunca nos arrojará si no comemos del arbol prohibido. Hay quien critica tanta maquinita y tantos peligros virtuales. Y hasta podría compartir que se come nuestro tiempo. Pero yo me imagino que de los contemplativos monjes del Tibet se podría decir lo mismo cuando dedicaban horas y horas a mirar no paginas web, sino las hojas de los árboles. Cuando se contempla la inteligencia, la belleza o el mismo bien, al final siempre esta El. Un Creador arrebatado que nos atrae en todas sus formas. Y si las tablets son las herramientas y Mr. Jobs el sacerdote mediador, bendita sea Apple. Pero si por el contrario nuestra miopía se conformara con la copia, habría que acudir a Asimov para recordar que los robots nunca pueden atacar a los hombres. Dios es mi creador y SJ su profeta.